martes, 18 de octubre de 2016

PASIÓN EN LOVEPIES


Las calles de Lavapies siempre tuvieron su encanto, o eso dicen.
Madrid y sus calles llenas a reventar de desconocidos y de repente apareció él. 

Lo esperaba nerviosa, sin tan si quiera saberlo.
La luna asomaba la nariz de toda su plenitud y yo tenía algo de frío.
Allí estaba, venía andando al son de mis latidos y le dí un fuerte abrazo. 
Que alegría que la vida nos juntase de nuevo!
De tanto hablar, se nos secaron las bocas y tuvimos que ir a hidratarnos. Y es que el mundo se hizo pequeño para todo lo que necesitavamos expresar. Madre mía!
Ya era tarde, así que buscamos algo para comer, teníamos que coger fuerzas para toda la vida que nos venía detrás. 
Algo típico de Madrid, un local para otro local.

Las luces se fueron apagando y me acompañó hasta mi piso, aunque conozco a la perfección las calles del barrio, le dio miedo que me perdiese. 
Que ironía, si supiera que me había perdido en el momento que le dí la mano.

Mi almohada y el libro de la mesita era de lo mejor de la ciudad, aunque él estaba como distraído. Soñamos a ser chinos con nuestros pulsos y el cielo nos dio las gracias por el respeto guardado como seres. 

Tu me entiendes? - le dije.

Desde el otro lado, en la oscuridad, le llamaba en silencio.

Ven, ven a mí – le decía.
Creo que es un poquito sordo, porque le gritaba con el alma.

Entre sabanas y sueños, me desveló su nariz pegada en mi nuca, enganchado al aroma de mi cuerpo e inventando historias desde las colinas de detrás de mis orejas. 
Estaba perdida, pero sentía un gran placer de notar como entre sus manos y mi piel se creaba el más bello terciopelo. 
Las llamas del fuego de aquella habitación empezaron a crecer hasta el punto de haber recorrido todo su cuerpo con mi aliento. 
Que maravilloso sentido el del tacto! 
Y que maravilloso él, gimiendo de placer por la calidez de mi boca entre sus piernas. 
Fue bonito ver como le ayudaba a escalar aquella alta montaña y celebrar entre risas y con la boca llena la culminación del pico de esta.

La comodidad, la naturalidad y el amor eran los tres soles de aquel encuentro. 
Podía ser posible? 
Todo así? 
Regalado por el simple hecho de haber aceptado ser, existir?

Todo descanso tiene su merecido, y así resurgió el fuego.
Su boca, hambrienta, iba mordiendo sin discriminación alguna.
Sus manos, con olores afrodisíacas, recorrieron todos mis pliegues y arrugas. 
Y desde el trono de la Diosa, pude viajar a través del cosmos por unos segunditos. 
Con él.

Aún recuerdo la despedida. 
Fue extraño decir un adiós sin creerlo de verdad. 
Fue extraño como mi cuerpo se agitaba al recordar el aroma de su piel. 
Y siguió siendo extraño hasta el día de hoy, que aún puedo oler las notas de amor que sonaron en aquella unión. 

Ese será el encanto de las calles de Lavapies que hablan?


viernes, 2 de septiembre de 2016

Perdóname





Perdóname por haberme conocido, 

por inconscientemente besarte en la nuca por las noches 
y dar las gracias al cielo por las mañanas por tener labios. 

Perdóname por soñar con estas tonterías 
y con tantas otras guarradas, 
por sentir como me abrazas por detrás en mi realidad onírica matutina.
Perdóname por haberte atraído de esta forma. 

Perdóname por la noria constante que es intentar verme 
y ya no te digo el intentar entenderme.
Perdóname en las citas raras que ni yo misma sé que siento.
Perdóname por besar tan bien, todo hay decirlo!
Perdóname por ser tu reflejo en cosas quizás dolorosas.
Perdóname por ser torpe, con el físico y con lo psíquico.
Perdóname por abrazarte pensando en otros.
Perdóname por tenerte miedo, a veces no confío en ti.
Perdóname por mis pedos, mis mordiscos fuertes
y mi olor afrodisíaca a Pachuli.
Perdóname por entregarte mi alma en la cama
cuando tu sólo querías un buen rato con una extraña.
Perdóname por mis eternos y continuos perdones,
es uno de mis vicios junto con flipar con ojos ajenos.
Perdóname por amarte a destiempo y por desamarte a tiempo.
Perdóname por tener el arte de enamorar con mi truco de magia del pañuelo.
Perdóname como yo te perdono y así me perdono.
Perdóname hombre.

sábado, 15 de noviembre de 2014

TE VI PASAR



Te ví pasar y otra vez el tiempo se detuvo.
Fue aquel rubor que me cambió el humor, me dejó mudo.
Mientras desnudo tus ojos, cierro los míos.
Y con un imperfecto suspiro
pienso que tu eres la perfección a la que aspiro,
y aún deliro.

Y pierdo los papeles cada vez que vienes y te acercas
aunque nunca tanto como para sentir como hueles.

¿Y tu sabor?
Tu sabor es la mayor utopía.

Me quedo en la hipnopia pensando que algún día
te podría conquistar con mi poesía.
Aún no te he visto sonreír, e inventaría una comedia con telón de oro.
Aún no te he oído hablar. ¿Cuanto daría?
Por un susurro tan solo. Pobre bobo...
Iluso, que de ilusión se desvive.
Que pide a gritos silenciosos que te gires.
Que me mires y que sepas que aquí estoy como un eterno después,
esperando un gesto tuyo para ponerme a tus pies.
Y es que al verte pasar, el dulce en mi paladar dice que vas a parar
pero acabo tragando amargo cuando sin embargo, sigues y pasas de largo.

TE ví pasar, te ví pasar, te ví pasar, te ví pasar.

Quiero saber con que sueñas, que te excita, que te atormenta, que te irrita,
que te regala la vida, quiero saber que te quita.
¿Cómo es posible que tanto llanto deje seca a mi almohada?
¿Cómo es posible amar tanto sin apenas saber nada? de tí.
¿Cómo es posible que me olvide de pensar para solo sentir?
¿Cómo es posible que algo tan bello como tú, pueda existir?

Y mientras te sigo a tientas, sé que tu luz me alimenta.
Que tu sola presencia es una mezcla de ausencia y menta.
Que tu recuerdo me hace un mago de la papiroflexia,
intentando definir como te iluminas,
como difuminas al resto de la galaxia y la anestesias.

Y sólo estás tú.

Tú.

Elegante y ausente.
Sin ser consciente de haber reverdecido cada rincón de mi mente.
Tú. Andando indiferente, haciendo que la gente sea como estatuas inertes
ante la vida que desprendes.
Y es que nunca te he tenido y si no estás te hecho de menos.

Es este veneno bendito, esta locura que habito, me hace querer ser bueno,
lo sería más entre tus senos, imposibles como el cielo, inalcanzables como el pasado,
lejanos como la muerte cuando te sueño a mi lado.

Te ví pasar, te ví pasar.

Te ví pasar.

Te ví pasar.


LETRA/ NACH 
(DISCO: LOS VIAJES INMOVILES)

Grácias! <3

sábado, 30 de agosto de 2014

VÁMONOS!




Vámonos!
Vámonos juntos, 

donde sea, pero hágamoslo.
Renazcamos dejándolo todo 
para conocer lo eterno.
Prometo despertarte cada mañana 
con un beso en los labios y si no va bien, 
prometo recordar todos los que nos dé tiempo a darnos.

Pero vámonos! 
Descubramos el perfume del mundo,
de otras gentes.
Juntos, los dos, con todos ellos.
Yo encontraré corazones por todos los rincones 
mientras tu los llenas de historias.
Lo sabes!
Vámonos!
Fluyamos como el agua que somos.
Amemosnos sin miedo, joder!
Dicen que sólo se vive una vez! Y en esta vida quizá es la decisiva.
Vámonos!
Donde tu quieras pero juntos de verdad.
Vámonos!

LEÓN



HAN PASADO DE DESCONOCERSE 
A LA OTRA ACERA DEL CONOCIMIENTO.

LES UNIÓ AQUELLA NOCHE DE MÚSICA COMPARTIDA, 

AQUELLA CASUALIDAD DEL CAMINO.
Y DESDE ENTONCES LA LLAMA 
SE VA AVIVANDO LENTAMENTE,
SIEMPRE CANDESCENTE 
AUNQUE ENTREMEDIAS HAYAN DÍAS DE VIENTO.

UN DÍA ELLA LE DIJO, Y ÉL ACCEDIÓ.


SUBIERON A LA NAVE, 

BAJARON A LA ORILLA 
Y ENTREMEDIAS SE BAÑARON EN EL MISMO MAR.

COMPLETAMENTE DESNUDA, 

ELLA LE OFRECIÓ LA ALEGRÍA DEL MOMENTO
Y ÉL, 
AÚN CON LA HERIDA ABIERTA, 
DEJO QUE LE CURASE CON AMOR.

SE DESPIDIERON CON GANAS DE VOLVER A UNIRSE,

Y ASÍ LO HICIERON, 
ESTA VEZ PINTARON LAS OLAS 
QUE LES ABRAZARON EN SU MOMENTO

Y ÉL ENSEÑANDO VOLÚMENES DE COLOR VERDE A ELLA 

PROVOCO EL ANSIADO BESO.
ELLA, 
AÚN RECUERDA EL GROSOR DE SUS LABIOS,
EL CALOR Y LA HUMEDAD DE SUS LENGUAS 
Y TAMBIÉN RECUERDA
COMO LA TINTA NEGRA EMPEZÓ A MANCHAR SUS DIENTES.
ESTO NO FUE UN IMPEDIMENTO
 PARA QUE SIGUIERAN SINTIÉNDOSE.
SINTIÉNDOSE PINTANDO CADA UNO
 EL CUERPO DEL OTRO.


ZEN



Sin saber porque están juntos. 
Dejando que sus manos 
se deslicen por encima de sus espaldas 
al simple son de la intuición. 
Con la única intención de ser amor, 
de estar completamente desnudos el uno con el otro. 

Ella, 

aún puede encontrar arena entre sus cabellos,
 la que guardo en forma de recuerdos de verano 
ayudada por el viento de su playa. 

Él, 

abrumado por la serenidad y naturaleza del momento, 
aún se sorprende de la delicadeza vivida.

E ignorando el sentido de los porqué 

en los cruces de camino, 
se separaron atraídos por un dulce y único abrazo.

Gracias  
Zen.