Hay que crear,
porque eso nos salva.
Nos permite el
re-encuentro con la esencia más básica
de nosotros mismos.
Hay que crear y a la
vez creer en esa creación.
Hay que sentirla
desde lo profundo de uno mismo,
con toda el alma y
disfrutarla con el corazón.
Cualquier situación
mundana puede ser creación.
Una cena, una caca,
un saludo, un bostezo,
una risa, una unión, una danza...
A cada instante
estamos creando, una vida, nuestra vida.
Incluso dormido
creas.
Crea! Crea
incesantemente!
No se nos puede
olvidar esa sensación de estar vivos,
ese agradecimiento
al todo por formar parte de él,
con muerte o con
vida.
Siéntete, ámate
hasta el infinito y vuelve a crear después.
Crea, crea, crea!!!

