martes, 29 de noviembre de 2016

CREA



Hay que crear, porque eso nos salva.

Nos permite el re-encuentro con la esencia más básica 
de nosotros mismos.
Hay que crear y a la vez creer en esa creación.
Hay que sentirla desde lo profundo de uno mismo,
con toda el alma y disfrutarla con el corazón.

Cualquier situación mundana puede ser creación.
Una cena, una caca, un saludo, un bostezo,
una risa, una unión, una danza...
A cada instante estamos creando, una vida, nuestra vida.
Incluso dormido creas.

Crea! Crea incesantemente!

No se nos puede olvidar esa sensación de estar vivos,
ese agradecimiento al todo por formar parte de él,
con muerte o con vida.
Siéntete, ámate hasta el infinito y vuelve a crear después.

Crea, crea, crea!!!


lunes, 7 de noviembre de 2016

SOLEDAD



Me encontré un zapato y una rama de palmera,
sentía su compañía ausente.
Era como estar metida en un saco de dormir
sin cerrar la cremallera,
notas el calor, pero te inquieta el frío.

Lo notaba de una forma rara,
cerca pero cada vez más lejos.
¿Quién sabe si era yo la que se iba alejando?

La purpurina no olía a magia,
aunque si dejó un bello rastro de esencia de amor.
Era lo único que sabía, que lo hacía por amor.
Por amor a él, por amor a mi, por amor a el regalo de estar viva.

Era aceptación, era respeto, era entendimiento pleno.
Aunque en la sombra la pena y la impotencia de no sabernos libres
me acechaba fríamente en los instantes de debilidad.

Y le explicaba al zapato como es posible
sentir tan opuesto y tan complementario a la vez.
Tengo que decir que aunque era de charol, brillante, justamente,
ese adjetivo no lo tenía a la hora de expresarse conmigo.

La hoja de palmera estaba seca,
imagínese todo lo que ha llorado, pobrecita.
A ella le escribía sonetos en clave de ternura.

Pasamos muchos ratos en soledad, los tres,
momentos en los que te das cuenta lo importante
que son las experiencias compartidas aunque sean de un sólo instante.
Momentos en los que un sólo abrazo
te recomponen el espíritu para seguir adelante.


Y costaba, pero lo vamos consiguiendo, suavemente...


(IMAGEN: GOLUCHO (1940) / AMANECERES SIN LUZ)