sábado, 30 de agosto de 2014

VÁMONOS!




Vámonos!
Vámonos juntos, 

donde sea, pero hágamoslo.
Renazcamos dejándolo todo 
para conocer lo eterno.
Prometo despertarte cada mañana 
con un beso en los labios y si no va bien, 
prometo recordar todos los que nos dé tiempo a darnos.

Pero vámonos! 
Descubramos el perfume del mundo,
de otras gentes.
Juntos, los dos, con todos ellos.
Yo encontraré corazones por todos los rincones 
mientras tu los llenas de historias.
Lo sabes!
Vámonos!
Fluyamos como el agua que somos.
Amemosnos sin miedo, joder!
Dicen que sólo se vive una vez! Y en esta vida quizá es la decisiva.
Vámonos!
Donde tu quieras pero juntos de verdad.
Vámonos!

LEÓN



HAN PASADO DE DESCONOCERSE 
A LA OTRA ACERA DEL CONOCIMIENTO.

LES UNIÓ AQUELLA NOCHE DE MÚSICA COMPARTIDA, 

AQUELLA CASUALIDAD DEL CAMINO.
Y DESDE ENTONCES LA LLAMA 
SE VA AVIVANDO LENTAMENTE,
SIEMPRE CANDESCENTE 
AUNQUE ENTREMEDIAS HAYAN DÍAS DE VIENTO.

UN DÍA ELLA LE DIJO, Y ÉL ACCEDIÓ.


SUBIERON A LA NAVE, 

BAJARON A LA ORILLA 
Y ENTREMEDIAS SE BAÑARON EN EL MISMO MAR.

COMPLETAMENTE DESNUDA, 

ELLA LE OFRECIÓ LA ALEGRÍA DEL MOMENTO
Y ÉL, 
AÚN CON LA HERIDA ABIERTA, 
DEJO QUE LE CURASE CON AMOR.

SE DESPIDIERON CON GANAS DE VOLVER A UNIRSE,

Y ASÍ LO HICIERON, 
ESTA VEZ PINTARON LAS OLAS 
QUE LES ABRAZARON EN SU MOMENTO

Y ÉL ENSEÑANDO VOLÚMENES DE COLOR VERDE A ELLA 

PROVOCO EL ANSIADO BESO.
ELLA, 
AÚN RECUERDA EL GROSOR DE SUS LABIOS,
EL CALOR Y LA HUMEDAD DE SUS LENGUAS 
Y TAMBIÉN RECUERDA
COMO LA TINTA NEGRA EMPEZÓ A MANCHAR SUS DIENTES.
ESTO NO FUE UN IMPEDIMENTO
 PARA QUE SIGUIERAN SINTIÉNDOSE.
SINTIÉNDOSE PINTANDO CADA UNO
 EL CUERPO DEL OTRO.


ZEN



Sin saber porque están juntos. 
Dejando que sus manos 
se deslicen por encima de sus espaldas 
al simple son de la intuición. 
Con la única intención de ser amor, 
de estar completamente desnudos el uno con el otro. 

Ella, 

aún puede encontrar arena entre sus cabellos,
 la que guardo en forma de recuerdos de verano 
ayudada por el viento de su playa. 

Él, 

abrumado por la serenidad y naturaleza del momento, 
aún se sorprende de la delicadeza vivida.

E ignorando el sentido de los porqué 

en los cruces de camino, 
se separaron atraídos por un dulce y único abrazo.

Gracias  
Zen.