sábado, 30 de agosto de 2014

ZEN



Sin saber porque están juntos. 
Dejando que sus manos 
se deslicen por encima de sus espaldas 
al simple son de la intuición. 
Con la única intención de ser amor, 
de estar completamente desnudos el uno con el otro. 

Ella, 

aún puede encontrar arena entre sus cabellos,
 la que guardo en forma de recuerdos de verano 
ayudada por el viento de su playa. 

Él, 

abrumado por la serenidad y naturaleza del momento, 
aún se sorprende de la delicadeza vivida.

E ignorando el sentido de los porqué 

en los cruces de camino, 
se separaron atraídos por un dulce y único abrazo.

Gracias  
Zen.

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